La leyenda cuenta que hace mucho tiempo la región de Alola fue sumergida en una enorme y profunda oscuridad que la envió por completo, pero gracias a la cooperación de los habitantes y los pokémon, lograron desterrarla con luz.

El legendario pokémon Necrozma es capaz de manipular la luz a su deseo y antojo, pudiendo apoderarse de toda la que se encuentre a su paso, y en su mira está toda la luz que deslumbra en la región Alola.

Los heraldos del sol y la luna, Solgaleo y Lunala tratarán de impedir que Necrozma tome el control de la luz, pero son capturados en el intento y absorbidos por Necrozma dando lugar a la forma Melena Crepuscular (al absorber a Solgaleo) y la forma Alas de Alba (al absorber a Lunala).

 

Es momento de que los humanos y Pokémon se unan nuevamente para recuperar la luz de Alola.